Manchas en verano: por qué aparecen aunque uses protector solar
Conoce al autor
Dra. Fátima Agüero
Médica Dermatóloga. Prof. Asistente - Catedra de Dermatología - Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Asunción. Becaria de Perfeccionamiento en Dermatología estética y laser, Hospital Italiano de Buenos Aires - Argentina. Directora Médica de Dermalaser Paraguay. Past President Sociedad Paraguaya de Restauración Capilar. Presidenta de la Sociedad Paraguaya de Dermatología. Secretaria de Comunicación. RADLA 2021. Miembro de la Academia Americana de Dermatología, del Colegio Ibero latinoamericano de Dermatología, entre otras Sociedades Científicas de prestigio.
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Muchas personas consultan en verano con la misma frustración: “me cuidé del sol, usé protector… y aun así me manché”.
La realidad es que las manchas no dependen solo del uso del fotoprotector. En los meses de calor, la piel está expuesta a múltiples estímulos que activan al melanocito, incluso cuando creemos estar haciendo todo correctamente.
Comprender estos mecanismos es clave para prevenir el empeoramiento de las manchas y para sostener los resultados de los tratamientos antimanchas durante el verano.
No todas las manchas son iguales
Un punto fundamental (y muchas veces subestimado) es que no todas las manchas tienen el mismo origen ni se comportan igual frente al sol y el calor.
Entre las más frecuentes encontramos:
- Melasma, altamente sensible al calor, la luz visible y los cambios hormonales.
- Hiperpigmentación postinflamatoria, que aparece tras acné, depilación, irritación o procedimientos.
- Léntigos solares, manchas relacionadas al daño solar acumulado.
- Pecas, con fuerte componente genético y estacional.
Cada una responde de manera diferente a la radiación, a la inflamación y a los tratamientos.
Por eso, una misma rutina no sirve para todos los tipos de manchas, y lo que es adecuado para una persona puede empeorar el cuadro en otra.
El melanocito es la célula de nuestra piel encargada de darnos el color y de defendernos de la radiación ultravioleta, es una célula altamente sensible
El melanocito no responde únicamente a la radiación UVB. Hoy sabemos que puede activarse por:
• radiación UVA
• luz visible (especialmente azul)
• calor
• inflamación
• señales hormonales y neuroendocrinas
Esto explica por qué algunas manchas reaparecen o se intensifican en verano aunque no haya bronceado o quemaduras solares visibles.
El rol del calor en las manchas:
El calor ambiental, independiente del sol directo, estimula la actividad melanocitaria. Se ha demostrado que el aumento de temperatura cutánea puede activar vías inflamatorias y de estrés celular que favorecen la producción de melanina.
Por eso, climas cálidos, playa, humedad y exposición prolongada al calor pueden empeorar manchas preexistentes, especialmente el melasma.
Luz visible: el enemigo invisible
Además de los rayos UV, la luz visible, especialmente la luz azul, induce pigmentación más intensa y duradera en ciertos tipos de piel.
Esto es particularmente relevante en pacientes con melasma y fototipos más altos.
No todos los protectores solares protegen frente a este espectro, lo que explica por qué algunas personas se manchan aun usando FPS alto.
¿Por qué proteger solo el rostro no siempre alcanza?
Aunque el rostro esté bien fotoprotegido, la exposición solar corporal puede contribuir al estímulo pigmentario facial.
La radiación UV induce la liberación sistémica de mediadores como α-MSH y otras citoquinas proinflamatorias, que pueden aumentar la actividad de los melanocitos en zonas no directamente expuestas.
En pacientes con tendencia a manchas, la fotoprotección debe ser integral, no solo facial.
Inflamación: el gran disparador
Sudor, fricción, exfoliaciones excesivas, perfumes, depilación o productos irritantes generan inflamación cutánea, uno de los principales desencadenantes de hiperpigmentación postinflamatoria.
En verano, una piel inflamada es una piel con alto riesgo de mancharse.
Que estrategias son útiles en el verano?
Fotoprotección: adaptada al tipo de mancha
El protector solar sigue siendo la base del tratamiento, pero debe adaptarse al tipo de mancha y al tipo de piel.
Uso correcto del FPS:
• Cantidad adecuada (regla de los dos dedos para rostro y cuello).
• FPS alto y de amplio espectro UVA/UVB.
• Filtros químicos, físicos o combinados, indicados según tolerancia y patología.
• En melasma y manchas rebeldes, preferir filtros físicos pigmentados con óxidos de hierro.
• Reaplicación cada 2–3 horas, especialmente con sudor, calor o playa.
Una indicación incorrecta o genérica puede explicar muchas recidivas.
Uso de Antioxidantes: aliados clave en prevención y mantenimiento
Los antioxidantes son fundamentales para reducir el estrés oxidativo inducido por UV, calor y luz visible, modular la inflamación, proteger al melanocito.
Antioxidantes tópicos
Vitamina C, vitamina E, niacinamida, resveratrol y otros activos potencian la fotoprotección cuando se usan de forma regular.
Antioxidantes vía oral
Algunos suplementos actúan como fotoprotectores sistémicos y ayudan a mantener los resultados del tratamiento antimanchas durante el verano ( Polipodium leucotomos, Picnogenol, Vitamina C entre otros)
La importancia de la consulta dermatológica
Dado que no todas las manchas son iguales, no todos los protectores funcionan igual, y no todas las pieles reaccionan de la misma manera al verano,la evaluación dermatológica es clave para:
• identificar correctamente el tipo de mancha,
• indicar el tratamiento adecuado,
• ajustar rutinas en verano,
• y prevenir recaídas una vez logrado el aclaramiento.
Tratar manchas sin diagnóstico puede llevar a frustración, empeoramiento del cuadro o resultados inestables.
Recuerda:
Las manchas en verano son el resultado de múltiples estímulos: calor, luz visible, inflamación, exposición corporal y fotoprotección inadecuada.
Pero también dependen del tipo de mancha y de la piel de cada persona.
En esta época, el objetivo no es “tratar más”, sino proteger mejor, inflamar menos y personalizar las indicaciones.
Porque cuando se trata de pigmentación, prevenir la recaída es parte fundamental del tratamiento
Bibliografía
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