Perder peso, preservar el rostro: cómo cuidar la estructura facial durante el descenso de peso
Conoce al autor
Dra. Fátima Agüero
Médica Dermatóloga. Prof. Asistente - Catedra de Dermatología - Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Asunción. Becaria de Perfeccionamiento en Dermatología estética y laser, Hospital Italiano de Buenos Aires - Argentina. Directora Médica de Dermalaser Paraguay. Past President Sociedad Paraguaya de Restauración Capilar. Presidenta de la Sociedad Paraguaya de Dermatología. Secretaria de Comunicación. RADLA 2021. Miembro de la Academia Americana de Dermatología, del Colegio Ibero latinoamericano de Dermatología, entre otras Sociedades Científicas de prestigio.
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Los nuevos medicamentos para bajar de peso cambiaron radicalmente el tratamiento de la obesidad. Con semaglutida y tirzepatida, pérdidas de aproximadamente entre el 15% y 20% del peso corporal han sido observadas en grandes estudios clínicos. Y cuando el cuerpo cambia tanto y tan rápido, la cara también puede hacerlo.
Mejillas más vacías, sienes hundidas, surcos más marcados, flacidez en cara y cuello o una apariencia más cansada son cambios que se popularizaron en redes como “Ozempic face”.
Pero el nombre no es del todo correcto, no se trata de una enfermedad ni de un efecto exclusivo de semaglutida: cambios similares pueden aparecer después de cualquier pérdida rápida e importante de peso, por eso, el término correcto acuñado por los médicos es: “Perdida de peso asociada a medicación”
¿Por qué cambia la cara cuando adelgazamos?
La grasa facial no es simplemente “relleno”. Está organizada en compartimentos superficiales y profundos que participan en el soporte y las curvas del rostro, y además mantiene una relación biológica con la piel y su matriz extracelular. Cuando la pérdida de peso es importante, esos compartimentos son las estructuras faciales más afectadas.
Al perder volumen, estructuras que antes estaban sostenidas pueden hacerse más visibles: se profundizan las ojeras, se marcan las sienes, disminuye la proyección de las mejillas y puede aparecer mayor laxitud en el tercio inferior y el cuello. Además, el tejido adiposo tiene funciones biológicas y participa en la comunicación con otras células de la piel: fibroblastos y queratinocitos, por eso, una pérdida importante de grasa facial puede repercutir no solo en el volumen, sino también en la calidad de la piel.
No le pasa a todo el mundo
Bajar de peso no significa inevitablemente envejecer la cara.El resultado depende de cuánto peso se pierde, con qué rapidez, la edad, genética, distribución previa de la grasa facial y, sobre todo, de la capacidad de la piel para adaptarse al nuevo volumen.
Una piel joven, con buena elasticidad y poca fotoexposición puede retraerse mucho mejor. En cambio, si ya existe pérdida de colágeno, elastosis o laxitud, quitar volumen puede hacer más evidentes cambios que antes estaban parcialmente disimulados.Por eso dos personas que pierden exactamente los mismos kilos pueden presentar cambios faciales completamente diferentes.
El error puede ser esperar hasta el final
Hasta hace poco era frecuente escuchar: “primero terminá de bajar de peso y después vemos qué hacemos con la cara”.
Hoy el concepto ha cambiado: un consenso internacional de 2025 propone que determinados tratamientos deben iniciarse durante el proceso de pérdida de peso y no necesariamente cuando este haya terminado. La razón es bastante lógica: si sabemos que la piel y los tejidos van a atravesar una transformación importante, podemos acompañarlos mientras ocurre. Esto no significa rellenar preventivamente una cara que todavía está cambiando sino evaluar desde el comienzo qué paciente tiene mayor riesgo de laxitud, trabajar la calidad cutánea, la tensión y estimular colágeno cuando está indicado.
Las estrategias tensoras y los bioestimuladores, además, necesitan tiempo, el colágeno no aparece al día siguiente de una aplicación: su formación y remodelación ocurre durante los siguientes meses y empezar a trabajar antes puede hacer que ese proceso suceda en paralelo a la pérdida de peso.
Preservar el rostro empieza por algo mucho más básico
No todo se resuelve con procedimientos.
Durante una pérdida importante de peso es fundamental mantener una adecuada ingesta proteica y nutricional. También debemos intentar preservar la masa muscular, porque adelgazar no significa perder exclusivamente grasa.El entrenamiento de fuerza adquiere aquí especial importancia y forma parte de las recomendaciones para estos pacientes.
Desde el punto de vista dermatológico, también importa llegar al proceso con la piel en las mejores condiciones posibles: fotoprotección, retinoides u otros activos cuando estén indicados, buena función de barrera y tratamiento del fotoenvejecimiento previo.
Una crema no puede reemplazar un compartimento graso profundo que desapareció, pero una piel sana y bien tratada tendrá una capacidad de adaptación diferente.
¿Qué podemos hacer durante la pérdida de peso?
No existe un tratamiento único para el llamado “Ozempic face”, porque tampoco existe un único problema.
En algunos pacientes predomina la pérdida de volumen, en otros, la laxitud o el deterioro de la calidad de piel y frecuentemente encontramos una combinación de los tres, por eso el abordaje ideal es progresivo y multimodal.
Durante el descenso de peso podemos trabajar calidad, la tensión cutánea y remodelación con distintas tecnologías: las radiofrecuencias con microagujas, radiofrecuencias uni o monopolares, el ultrasonido focalizado y algunos tipos de láser y además utilizar tratamientos bioestimuladores o de hidratación intradérmica cuando corresponda.
Los rellenos con ácido hialurónico también pueden tener indicación, pero deberían utilizarse estratégicamente y no simplemente para “reponer todo lo que se pierde”. Ese punto es especialmente importante. Si un rostro continúa perdiendo volumen y nuestra única respuesta es agregar más relleno, podemos terminar persiguiendo un objetivo que cambia todos los meses. El tratamiento debe intentar preservar proporciones y soporte sin devolverle artificialmente a la cara el volumen que el propio paciente quería perder en el cuerpo. De hecho, una de las principales preocupaciones expresadas por estos pacientes es volver a verse con el rostro más relleno o “gordo” tras los tratamientos estéticos, cosa que con un buen plan de tratamientos se puede evitar.
¿Y cuando el peso finalmente se estabiliza?
Cuando el paciente alcanza y ya va a mantener su peso podemos evaluar con mayor precisión qué cambios quedaron. Aquí tal vez sea necesario reponer selectivamente volumen en sienes, región periorbitaria o tercio medio; continuar estimulando colágeno; tratar la laxitud facial o cervical; o, en pérdidas muy importantes, considerar alternativas quirúrgicas.
Consensos de especialistas recomiendan reservar las cirugías estéticas definitivas hasta que el peso haya permanecido estable durante al menos seis meses. En cambio, los tratamientos no quirúrgicos pueden y deberían utilizarse en distintas etapas del proceso.
El objetivo no es elegir entre adelgazar o conservar una buena cara
Los beneficios médicos de tratar el sobrepeso y la obesidad son mucho más importantes que el temor a un cambio estético facial. El objetivo nunca debería ser desalentar una pérdida de peso necesaria, pero tampoco tenemos que esperar pasivamente hasta el final. Hoy podemos acompañar esa transformación: evaluar el rostro antes de comenzar, cuidar nutrición y masa muscular, optimizar la calidad de la piel, estimular colágeno cuando corresponde y reponer volumen de manera estratégica si realmente es necesario.
Porque así como planificamos cómo bajar de peso, también podemos planificar cómo acompañar la piel durante el proceso. Perder peso y preservar el rostro no deberían ser objetivos opuestos sino sinérgicos para vernos y sentirnos mejor.
Bibliografía
1. Nikolis A, Enright KM, Fabi SG, et al. Consensus Statements on Managing Aesthetic Needs in Prescription Medication-Driven Weight Loss Patients: An International, Multidisciplinary Delphi Study. J Cosmet Dermatol. 2025;24(4):e70094.
2. Bommareddy K, Fabi SG, Muniz M. Aesthetic Considerations for Preventing and Managing GLP-1 Receptor Agonist–Related Facial Aging. J Clin Aesthet Dermatol. 2026;19(7):16-22.