Retinol: ¿son todos iguales? Lo que deberías saber sobre los famosos retinoides antes de elegir alguno.

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Dra. Fátima Agüero

Dra. Fátima Agüero

Médica Dermatóloga. Prof. Asistente - Catedra de Dermatología - Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Asunción. Becaria de Perfeccionamiento en Dermatología estética y laser, Hospital Italiano de Buenos Aires - Argentina. Directora Médica de Dermalaser Paraguay. Past President Sociedad Paraguaya de Restauración Capilar. Presidenta de la Sociedad Paraguaya de Dermatología. Secretaria de Comunicación. RADLA 2021. Miembro de la Academia Americana de Dermatología, del Colegio Ibero latinoamericano de Dermatología, entre otras Sociedades Científicas de prestigio.

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Pocos activos en dermatología generan tanto interés como el retinol y es que es de los productos que más evidencia científica y estudios tienen como antiage. Lo encontramos en cremas, sérums y contornos de ojos, acompañado de promesas de mejorar arrugas, manchas, textura, poros e incluso el acné. Sin embargo, existe una gran confusión: muchas veces llamamos “retinol” a toda una familia de moléculas derivadas de la vitamina A, cuando en realidad no todos los retinoides son iguales.
Aunque todos actúan favoreciendo la renovación celular, estimulando la producción de colágeno y mejorando distintos signos del fotoenvejecimiento, difieren en potencia, estabilidad, tolerancia y, sobre todo, en el nivel de evidencia científica que los respalda.
 
¿Cómo actúan?
Los retinoides regulan la renovación de la piel y actúan sobre distintos mecanismos del envejecimiento. Entre sus beneficios se encuentran:
* mejorar la textura y la luminosidad;
* estimular la producción de colágeno;
* disminuir líneas finas;
* mejorar algunas manchas;
* prevenir la formación de comedones en pacientes con acné.
Eso sí, los resultados no son inmediatos. Generalmente comienzan a observarse tras varias semanas o meses de uso constante y requieren continuidad.
 
No todos tienen la misma potencia
Una forma sencilla de entenderlo es recordar que muchas de estas moléculas deben transformarse dentro de la piel hasta convertirse en ácido retinoico, que es la forma biológicamente activa.
Ésteres de retinilo → Retinol → Retinal → Ácido retinoico (Tretinoína)
En términos generales, cuanto menos conversiones necesita una molécula, mayor suele ser su potencia… aunque también aumenta la posibilidad de irritación.
 
Ésteres de retinilo
Son los más suaves y frecuentes en cosméticos. Resultan una buena opción para pieles sensibles, aunque su efecto suele ser más discreto.
 
Retinol
Es el retinoide cosmético más utilizado. Puede mejorar líneas finas, textura y luminosidad, pero su eficacia no depende solo del porcentaje. La formulación, la estabilidad y el envase son tan importantes como la concentración.
 
Retinal o retinaldehido 
Necesita una sola conversión para transformarse en ácido retinoico, por lo que suele ofrecer una mayor eficacia que el retinol manteniendo una buena tolerancia. Actualmente representa una excelente alternativa para muchos pacientes.
 
Tretinoína
Es la forma activa del ácido retinoico y continúa siendo el retinoide con mayor evidencia científica para el tratamiento del fotoenvejecimiento. También es el que con mayor frecuencia produce irritación, por lo que debe utilizarse bajo indicación médica.
 
El adapaleno
Aunque fue desarrollado para tratar el acné, hoy sabemos que también puede mejorar algunos signos del fotoenvejecimiento. Incluso existen estudios que demostraron resultados comparables a la tretinoína en pacientes con daño solar leve o moderado, con buena tolerancia.
 
El Trifaroteno: 
Es el retinoide más nuevo de esta familia. Actúa de manera más selectiva sobre los receptores predominantes de la epidermis y actualmente su principal indicación continúa siendo el acné. Si bien existen estudios prometedores, todavía no cuenta con la misma evidencia que la tretinoína para el tratamiento del fotoenvejecimiento.
 
¿Qué pasa con el bakuchiol?
El bakuchiol suele promocionarse como un “retinol vegetal”, pero en realidad no es un retinoide. Algunos estudios muestran que puede mejorar arrugas e hiperpigmentación con buena tolerancia, por lo que puede ser una alternativa interesante en pieles sensibles. Sin embargo, la evidencia disponible sigue siendo limitada y no alcanza el nivel de respaldo científico de la tretinoína.
 
Más porcentaje no significa mejores resultados
Uno de los errores más frecuentes es elegir un producto únicamente por su concentración.
La respuesta clínica depende de muchos otros factores: el tipo de retinoide, la formulación, la estabilidad, el sistema de liberación, la frecuencia de aplicación y la tolerancia de cada piel.
Un producto muy potente que produce irritación y obliga a suspender el tratamiento puede ser mucho menos efectivo que otro más suave, pero utilizado de forma constante.
 
¿Cosmético o medicamento?
No todos los retinoides se regulan de la misma manera. El retinol y el retinal forman parte, en la mayoría de los países, de productos cosméticos, mientras que la tretinoína, el adapaleno y el trifaroteno son medicamentos con indicaciones específicas, concentraciones estandarizadas y estudios clínicos que respaldan su eficacia y seguridad. Esto no significa que un cosmético sea “malo”, sino que la evidencia exigida para aprobar un medicamento suele ser mucho más rigurosa.
 
¿Qué es la retinización?
Durante las primeras semanas es normal que aparezcan sequedad, descamación o una leve irritación. Este proceso, conocido como retinización, forma parte de la adaptación de la piel.
Para minimizarlo se recomienda comenzar pocas noches por semana, utilizar una buena hidratante y aplicar protector solar diariamente. La idea no es irritar la piel, sino conseguir que tolere el tratamiento a largo plazo.
 
¿Se pueden usar durante el verano?
Sí. Los retinoides no están prohibidos en verano, pero requieren una rutina bien planificada y fotoprotección. En algunos pacientes puede ser necesario disminuir la frecuencia o suspenderlos temporalmente, especialmente si existe una exposición solar intensa o se realizarán procedimientos como peelings o láseres.
 
Conclusión
Los retinoides siguen siendo uno de los pilares del tratamiento del fotoenvejecimiento, pero no todos son iguales.
La tretinoína continúa siendo el tratamiento con mayor evidencia científica. El retinal representa una excelente alternativa por su equilibrio entre eficacia y tolerancia. El retinol sigue siendo una muy buena opción cuando está correctamente formulado. El adapaleno amplía sus indicaciones más allá del acné y el trifaroteno es una molécula muy prometedora, aunque todavía con evidencia limitada en antiaging.
 
La próxima vez que leas que una crema “contiene retinol”, recordá que esa información por sí sola no alcanza. Lo importante no es solo qué porcentaje tiene, sino qué molécula contiene, cómo está formulada y si realmente es la más adecuada para tu piel, porque para ver sus resultados vas a tener que usarlo por mucho tiempo.. tu dermatólogo puede ayudarte a seleccionar el adecuado. 
 
Bibliografía
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