Tu piel también puede alertarte sobre el cáncer de mama
Conoce al autor
Dra. Fátima Agüero
Médica Dermatóloga. Prof. Asistente - Catedra de Dermatología - Facultad de Ciencias Médicas. Universidad Nacional de Asunción. Becaria de Perfeccionamiento en Dermatología estética y laser, Hospital Italiano de Buenos Aires - Argentina. Directora Médica de Dermalaser Paraguay. Past President Sociedad Paraguaya de Restauración Capilar. Presidenta de la Sociedad Paraguaya de Dermatología. Secretaria de Comunicación. RADLA 2021. Miembro de la Academia Americana de Dermatología, del Colegio Ibero latinoamericano de Dermatología, entre otras Sociedades Científicas de prestigio.
Leer más
Octubre es el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, una oportunidad para recordar la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano. Pero hay algo que no todas las mujeres saben: el cáncer de mama no siempre se manifiesta como un bulto. A veces, las primeras señales aparecen en la piel.
Como dermatóloga, considero importante hablar de estos cambios, porque algunas lesiones que parecen simples problemas cutáneos pueden ser la manifestación de una enfermedad mamaria que necesita atención.
¿Qué cambios en la piel deberían llamarnos la atención?
La piel que recubre las mamas puede experimentar modificaciones que no debemos pasar por alto:
* Piel de naranja: cuando la superficie adquiere pequeños hoyuelos y una textura similar a la conocida “celulitis”.
* Enrojecimiento o hinchazón persistente: especialmente si aparece en una sola mama, aumenta rápidamente o se acompaña de sensación de calor.
* Hundimientos o retracciones: cambios que hacen que la piel parezca tironeada hacia adentro.
* Cambios en el pezón: inversión reciente, deformación, costras, descamación o heridas que no cicatrizan.
* Engrosamiento de la piel: zonas que se vuelven más duras o presentan cambios progresivos en su aspecto.
Es importante aclarar que estos signos no significan necesariamente que exista un cáncer. Muchas enfermedades benignas pueden producir manifestaciones similares, sin embargo, cuando los cambios son nuevos, persistentes o progresivos, es fundamental consultar.
Cuando un supuesto eccema es algo más
Uno de los ejemplos más interesantes para la dermatología es la enfermedad de Paget mamaria, una forma poco frecuente de presentación del cáncer de mama que afecta la piel del pezón y, en ocasiones, la areola.
Puede comenzar como una pequeña zona enrojecida, con picazón, descamación o costras, muy parecida a un eccema común.
La diferencia es que suele afectar un solo pezón, persiste en el tiempo y puede acompañarse de erosiones, secreción o pequeñas heridas.
Por eso, una lesión persistente en un solo pezón no debería tratarse indefinidamente como una simple dermatitis sin investigar su causa. En determinados casos, es necesario realizar una biopsia para llegar al diagnóstico.
Cáncer de mama inflamatorio: cuando no hay un bulto
Otra presentación que merece especial atención es el cáncer de mama inflamatorio.
A diferencia de otras formas de cáncer mamario, puede manifestarse rápidamente con enrojecimiento, aumento del volumen de la mama, calor y aspecto de piel de naranja, incluso sin un nódulo palpable.Estos cambios se producen porque las células tumorales pueden obstruir los vasos linfáticos de la piel.Aunque es poco frecuente, se trata de una forma agresiva de la enfermedad que requiere evaluación médica urgente. En ocasiones puede confundirse inicialmente con una infección mamaria.
¿Qué papel tiene el dermatólogo?
El dermatólogo no solo se ocupa de las enfermedades de la piel: también está entrenado para reconocer manifestaciones cutáneas de enfermedades internas. Una consulta por descamación persistente del pezón, una lesión que no cicatriza o un cambio inexplicable en la piel de la mama puede ser el primer paso para detectar una enfermedad que requiere estudios adicionales.
En estos casos, el trabajo conjunto entre dermatólogos, mastólogos, radiólogos y patólogos es fundamental.
Reconocer una señal de alarma no significa diagnosticar un cáncer, pero sí saber cuándo es necesario investigar.
Un mensaje para este octubre
Conocer nuestras mamas también significa prestar atención a la piel que las recubre.
No todos los cambios son malignos, pero tampoco debemos ignorarlos ni esperar a que aparezca un bulto para consultar.
Y algo fundamental: observar la piel no reemplaza la mamografía ni los controles mamarios recomendados según la edad y los factores de riesgo.
Este octubre, además de recordar la importancia de los controles, recordemos que nuestra piel también puede darnos señales.
Aprender a reconocerlas puede marcar la diferencia.
Bibliografía
1. Tommasino N, Feo F, Cantelli M, et al. Cutaneous signs of breast cancer: when a dermatologic evaluation is useful after a negative mammography. Dermatol Pract Concept. 2024;14(3):e2024180. doi:10.5826/dpc.1403a180.2. Hudson-Phillips S, Cox K, Patel P, Al Sarakbi W. Paget's disease of the breast: diagnosis and management. Br J Hosp Med (Lond). 2023;84(1):1-8. doi:10.12968/hmed.2022.0439.
3. Tan AR. Cutaneous manifestations of breast cancer. Semin Oncol. 2016;43(3):331-334. doi:10.1053/j.seminoncol.2016.02.030.
4. Johnson C, Friedmann DP, Gade A, Dhawan N, Hinchee-Rodriguez K, Mishra V, et al. Cutaneous manifestation as initial presentation of metastatic breast cancer: a systematic review. Cutis. 2021;107(3):E29-E36. doi:10.12788/cutis.0223.